Facebook Twitter Google +1     Admin

Casa Marina

Al fondo la Casa Marina que dio origen a estos versosUn poema de Octavio Smith ( de los poetas de Orígenes)

Casa marina, iridiscente tuve,

sienes tersas para la amiga linfa sigilosa

del aire en la ferviente galería,

su azuleante, vivaz, rizado colmo.

 

Con pulcro, traslúcido redoble de cristales

se abrían festoneados los salinos envíos,

mojados del fresco oleaje onírico asestado

por el mar en diálogo brioso.

 

Inmerso en la isla extática y hialina.

asistíame el recio maderamen

de sobrio azul con su estatura

de reposado nauta,

con tácita afición, mi deudo misterioso.

él componía lo interior, el vuelo

fiel de la luz atesorada

que umbroso tornasol era o ritual

recuento de las joyas de mi estirpe.

Casa cogida por el mar, poblada

de intrépidos tesoros de pausado rielar.

Dones sutiles, sigilosos rielaron en mis labios.

Absorto bebí, comprometido fantasioso oyendo

mi presteza en susurro de latente velamen.

Conchas los días de estable claridad oreada,

dulcemente veteados de próvidos rumores,

ágil trama de iris vibrátiles, llevábanme,

enunciados eran por la amistad del tiempo como un cálido

labio al oído enciende morosas maravillas.

 

Era el amable, solitario príncipe,

su dorado manto en taciturno oleaje,

era el ocio espaciándose para que yo lanzara

mi respuesta en enfático tejido cabrilleante.

Era mi reino que me aguarda

temblando de incorpórea lozanía,

preso en el timbre incierto de mis manos

conducidas a magra disidencia.

Cristalizado ya su esbelto desamparo,

su tersa llama en urna asordinada

donde solo el calor persiste y aletea,

carne evadida cuándo de mi carne.

 

Casa marina, reino de sal rielante tuve

y destronado fui mientras dormía.

Comentarios » Ir a formulario



No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.





Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris