Blogia
mipedacitodecuba

Homenaje a Gallo en Caibarién

Homenaje a Gallo en Caibarién

Rogelio Menéndez Gallo, escritor de Caibarién a quien rinde homenaje la XXIX Semana de la Cultura local, presentó este lunes el número 61 de la Revista Signos, dedicada al Mar.

En medio de la actividad auspiciada por la Biblioteca Municipal “Antonio Arias García” en la sede de la UNEAC, los integrantes del proyecto Caballero andante acudieron para participar en el homenaje y presentaron, junto a Signos, el número más reciente de la revista Umbral, de la Cultura villaclareña.

Como parte del agasajo al escritor que recién cumpliera 75 años y en cuya obra tienen prioridad las temáticas y ambientes de su ciudad natal, Caibarién, amigos, colegas y trabajadores de la cultura narraron sus anécdotas sobre el carismático narrador y le obsequiaron obras de arte, acompañados por las interpretaciones del trovador Juan Carlos Campos.

Fragmento de su más reciente investigación sobre Caibarién:

UNA  CALLE  MAGICA  DE  MI  PUEBLO
Rogelio Menéndez  Gallo

Al amigo, Pedro Coto Montalván,  destacado  pianista acompañante  y  arreglista; quien no  nació  en la calle  Falero, pero allí amó como buen caibarienense.


Calle Falero en CaibariénExisten avenidas y calles en el mundo famosas  debido a razones diversas: financieras,  artísticas, comerciales, turísticas; así como también por su belleza natural o arquitectónica, mas,  suelen ser las capitales y las grandes ciudades las dueñas de tales  patrimonios culturales.
De modo que encontrarse  una humilde calle nombrada Falero, en un pequeño pueblo de provincia como  Caibarién , que sea poseedora  de otro  tipo de riqueza cultural---tal vez inédita  universalmente hablando--- asombra al constituir en opinión del autor, una rareza misteriosa, de realismo mágico sorprendente.

Por la época  del génesis de  esta historia –inicios y hasta la primera mitad del pasado siglo XX---, la susodicha calle no alcanzaba siquiera  una decena  de cuadras extendidas  rectamente desde la avenida  Sánchez Aballí,  a los playones del Colón. Allí albergaba quizás medio millar de almas en sus modestas viviendas. Sin embargo, fue capaz  de parir varios escritores y artistas, amén de cobijar a otros nativos de la Villa Blanca, o aplatanados en ella, de igual oficio, después de salir de excursión  a coger cangrejos de la tierra al menos en par de ocasiones por los manglares de la Curva o del Chiguete.
Es preciso aclarar que con el cambio de numeración de las residencias llevado a efecto en los finales de la década del cincuenta, resulta  difícil señalar hoy exactamente el lugar de cada una de las casas en las que nacieron o habitaron estas personalidades de la cultura, mucho más complicada resulta la tarea todavía  si añadimos nuevas construcciones o reparaciones en las fachadas. Así que opté en esta reseña, por indicar  solamente la ubicación de las mismas en las aceras de los pares o de los nones, además de nombrar las avenidas que encierran dichas cuadras como dato igualmente necesario para una real investigación posterior.

Tampoco los biografías de los que integran esta relación de “gente de la calle Falero”—así lo denominé respetuosamente--- han podido estar a la vista  de este escritor literario de ficción---sin ciencias--- que se dejó arrastrar por la emoción de tan singular hallazgo, primero causalmente, luego indagando paso a paso. De manera que todo el descomunal faltante para coronar  una obra seria, digna, es el legado que deseo  entregar de todo corazón; justamente como herencia a los verdaderos investigadores de la historia de la cultura local. Este trabajo de acercamiento sería, pues, la materia prima.---Quién sabe si al célebre libro Guinnes le interese la cifra lograda  por una  pobre calle de parto cultural fecundo, más su papel amoroso de nodriza en tan corto espacio---

Por otra parte solo el dios Cronos puede ocuparse de la organización de estos creadores caibarienenses,  teniendo como requisito único ---para no levantar celos ni comentarios negativos--- las fechas de nacimiento respectivas de quienes chillaron en manos de la comadrona en la linda calle Falero y la llenaron de besos.

(...)

¿Es todo?...¿pongo el punto final o el punto y seguido?
¿Usted qué piensa?

---21—9—2011---

0 comentarios