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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2011.

Expone Pedro Mendoza fotografías de Caibarién

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La primera exposición personal de fotografía del artista Pedro Miguel Mendoza Ortueta, será inaugurada en la Galería de Arte Leopoldo Romañach de Caibarién este 18 de junio.

Caibarién, sus habitantes, los rincones entrañables y paisajes de la ciudad costera la centro norte de Cuba, están en la obra de este fotógrafo que permanecerá expuesta durante un mes en la galería local.

Palabras del catálogo:
(Por: Raisa Guevara García)

La magia de lo cotidiano existe, el arte está en poder descubrirla.

Hay que mantenerse alerta y esperar una cierta textura de la luz, una historia, una imagen…aconsejan lo expertos.

Algunos quisieran captar momentos grandiosos, esperan fotografiar una puesta de sol en las pirámides de Egipto o desde el Cristo brasileño, desearían tomar una imagen del cosmos…una guerra quizás, y hasta la explosión atómica, con tal de tener la toma única; sin embargo, lo verdaderamente grandioso del arte de la fotografía está en captar un irrepetible momento, hacerlo visible y eterno, desde su aparente intrascendencia.

No se trata de mirarnos con ojos de turista, pues ellos sólo buscan la superficie, se deslumbran por lo que de ante mano esperan encontrar, hacen postales que se repiten y difunden como identificación de un sitio y su gente;  la belleza que el fotógrafo debe revelar se halla en el fondo, donde subyacen la verdadera espiritualidad y la identidad.

Así se nos aparece Pedro Miguel Mendoza Ortueta, tras años de exploración que comenzaron con el entusiasmo juvenil, la experimentación en el cine aficionado, las tímidas propuestas en salones y eventos, para madurar poco a poco a la par que asimilaba la irrupción de nuevas técnicas y posibilidades expresivas en la fotografía.

Viene a confirmarnos que no basta tener una cámara, dominar requisitos técnicos de la fotografía, incluso tener años en el oficio; la clave pudiera ser darse tiempo para recorrer los lugares y “contactar” con la gente. Hay más de un punto de vista posible, y esa variedad sólo se descubre merodeando en espera del verdadero rostro de los lugares y quienes los habitan, algunos la llaman fotografía costumbrista.

Entre las obras expuestas hoy, unas nos acompañan en el recuerdo de muestras colectivas, otras fueron premiadas, y hasta las hay ignoradas por jurados pero amadas por el artista y asiduos a su obra.

Reunidas al fin en una muestra individual, aparecen imágenes que nos revelan la grandiosidad implícita en esa porción brevísima de tiempo o, como diría el fotógrafo: la “Consumación épica de un instante”.

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Extraño poema de amor de alguien que no quiso decir su nombre

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II

Y este aleteo en el cerebro
que se me sale por las pestañas
Y este latido a la altura de la garganta
que me hace parecer más aturdida
Y te saludo con la mano
pero te miro la boca
Y me besas en la cara
pero me miras las manos

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Arte en la Roca

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Arte en la Roca es su más inminente aporte a la cultura de Caibarién.

Aunque Alcides Rivera Hernández, no nació en este pedacito de la costa centro norte de Cuba, desde hace un par de años decidió que esta será su base definitiva para repartir el arte que como escultor brota de sus manos a la piedra.

Hace tiempo decidió por la escultura ambiental, dice que es la manera de tener más público que aprecie su obra, así podemos ver esculturas suyas en diversos materiales: piedra natural o artificial, madera y metales reciclados, hormigón… pero, por supuesto, prefiere el mármol, material ideal para los de su oficio por la belleza y las posibilidades para expresar el arte; mientras que las técnicas van desde talla directa a terracotas y modelado; siempre con excelente calidad.

Las obras escultóricas de Alcides Rivera Hernández pueden verse en Ciego de Ávila, en el complejo de piscinas Baraguá de la capital del país, en numerosos hoteles de Varadero, también en Cayo Coco y Holguín y en la ciudad de Santa Clara, donde se reconocen las instaladas en el centro recreativo cultural El Bosque, el zoológico, el Instituto Superior de Cultura Física, las escuelas de Arte y la Universidad de Ciencias Médicas.

Nació el 24 de septiembre de 1952, en Santiago de las Vegas, La Habana, y es graduado de la Escuela Leopoldo Romañach de Santa Clara, de la Escuela Nacional de Arte en 1972 y Licenciado en Escultura y Dibujo del Instituto Superior de Arte, ISA.

Ha expuesto y obtenido premios en salones de profesores de la ENA y de San Alejandro, exposiciones y eventos convocados por instalaciones turísticas, salones de la ciudad de La Habana, y otros de Villa Clara. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, y miembro fundador de la Comisión Asesora para el Desarrollo de la Escultura Monumental y Ambiental (CODEMA), surgida en 1980.

Con semejante trayectoria, llama la atención que decidiera instalarse definitivamente en la ciudad de Caibarién, argumenta que encuentra múltiples plazas y constante inspiración para la escultura ambiental, de ahí que conciba proyectos que cambiarán la imagen de lugares importantes, los más llamativos resultan Arte en la Roca y un monumento funerario en el cementerio local que honrará y guardará los restos del trovador Manuel Corona, su musa inspiradora Longina O´Farrill y otras personalidades de la cultura y la historia de la localidad.

¿Qué es el proyecto Arte en la Roca?

Pues se trata de un taller al que de inicio ingresarán diez caibarienenses con aptitudes para la escultura y recibirán instrucciones de Alcides Rivera sobre técnicas para poder realizarla; las obras en piedra procedente de las canteras cercanas a Caibarién, quedarán situadas en el área de la Playa y otros lugares de la costa. Cada año un nuevo grupo de talleristas, a la par que aprende, dejará sus piezas como ornamento en el balneario visitado por la mayoría de los habitantes del centro de Cuba.

Arte en la Roca se suma a la iniciativa de los artistas de Caibarién para incidir en la imagen de la ciudad, donde existen otros proyectos loables como Ciudad Jardín de la pintora Madelín Pérez Noa que tiene en el evento Por la costa su logro más reciente.

 

 

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En el aniversario de Manuel Corona

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Dicen que le pidió a su madre que le permitiera comprarse una guitarra con el primer dinero que ganó como tabaquero, cuando era apenas un adolescente; cuentan que en cuanto pudo, fue a Santiago de Cuba, para beber de la fuente natal de la trova, allí conoció a Pepe Sánchez y se apropió de los conocimientos necesarios para componer de acuerdo a aquella forma que sentía era la suya.

Manuel Corona Raimundo nació en Caibarién, ciudad de pescadores y comerciantes ubicada en la costa norte del centro de Cuba, el 17 de junio de 1887, y vivió allí sus primeros años, luego se trasladó a La Habana, capital de Cuba, y se consagró como uno de los grandes de la Trova Tradicional Cubana, junto a Pepe Sánchez, Sindo Garay, Alberto Villalón y Rosendo Ruiz.

En sus años iniciales como músico, fue guitarrista y compositor en una agrupación sonera de los barrios de La Habana y participó en la fundación de uno de los primeros sextetos habaneros de son, factores que le permitieron adquirir conocimientos imprescindibles en su obra musical.

Entre 1900 y 1920, Corona realizó su producción más destacada por la cantidad, calidad y variedad de géneros musicales, de esa época datan: Mercedes, Aurora, Animada, Contrapunto, Mi pecho y mi alma, y las que lo hicieran más famoso: Longina y Santa Cecilia.

Corona fue, de los grandes de la Trova Tradicional Cubana, el que más composiciones logró grabar en discos fonográficos. También cultivó otros géneros musicales representativos de la identidad cubana como la guaracha y su variante la guaracha-son, habaneras, criollas, y hasta  compuso algunos tangos y blues.

Odilio Urfé, musicólogo cubano, evaluó la trascendencia de Manuel Corona, con esta frase: “No resulta difícil proclamar a Corona como el autor  que reafirmó los perfiles modernos de la guaracha cuando entre 1915 y 1920 escribió, dictó y grabó para el fonógrafo sus antológicas: El Servicio obligatorio; La Choricera; Acelera, Ñico, acelera.

Las tres guarachas escritas en compás de 2/4 (todavía hasta ese momento se escribía mayoritariamente en 6/8) inspiraron sus correspondientes danzones.

Una peculiaridad muy destacada de la obra de Manuel Corona, es la cantidad de canciones que le inspiraron las mujeres, también se especializó en las” contestaciones”, una modalidad que consiste en hacer obras musicales que respondan a otras de diferentes compositores; en el caso de Corona, se contestó, incluso, a sí mismo.

La vida bohemia no le proporcionó riquezas, ni siquiera en vida disfrutó de la fama que alcanzaron sus composiciones. Murió el 9 de enero de 1950, de hambre y frío, en la más extrema pobreza; en la trastienda del bar Jaruquito, en Marianao, La Habana.

Dada su pobreza, los conductores de ómnibus de la ruta 32, de la capital cubana,  hicieron una colecta para velar sus restos en la funeraria San José, luego la Sociedad de trovadores lo trasladó para su sede, y el 10 de enero de 1950, en horas de la tarde, fue su entierro; la despedida de duelo estuvo a cargo del notable músico Gonzalo Roig.

Sus restos permanecieron en el cementerio habanero hasta que en 1968, se trasladaron al cementerio de Caibarién a instancias de un grupo de sus coterráneos encabezados por Armando Rosado, conocido como Machina, importante promotor de la cultura local.

El 14 de septiembre de 1968, sus restos se velaron de nuevo en la capital, el  día 15 recibieron honores del pueblo y trovadores de todo el país en la Academia de Música de Caibarién, donde se cantaron durante toda la noche piezas antológicas de la trova tradicional.

En la mañana del 16, sus restos se trasladaron al cementerio en un desfile donde continuaron las canciones y las ofrendas florales. En un pequeño osario, sobre el regazo de una hermosa joven escogida por su nombre, Longina, como el de la canción que lo inmortalizó, llegó Manuel Corona a la bóveda más antigua del cementerio de Caibarién, donde aún descansan hoy y reciben numerosas ofrendas de amantes de la música y admiradores de su obra.

En Caibarién se le recuerda también a través de un Festival de la Canción que lleva su nombre, surgido en los años noventa y que se efectúa cada dos años, donde se premia la composición y la interpretación. Además, la institución fundamental de la Cultura en el territorio, La Casa de Cultura, donde se forman aficionados en las diferentes manifestaciones del arte y se fomenta el gusto por ellas, se nombra “Manuel Corona”.

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Conmemorarán en Caibarién centenario de Quirino Hernández

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Hace unos días se gestó lo que será un plan de actividades para conmemorar en Caibarién el centenario del natalicio de Quirino Hernández Hernández.

El proyecto pretende implicar a personalidades de la cultura, artistas e instituciones locales, se concibió en una especie de taller en la casa de Juan Francisco de la Paz, aún no está institucionalizado, pero cuenta, esencialmente, con la buena voluntad y el empuje de un grupo de amigos que no pedirá presupuesto, ni aseguramientos especiales, solo talento y voluntad.

La idea, completa partió del bibliotecario que durante su extensa labor investigativa descubrió la trascendencia de Archipiélago y Rumbos Nuevos en la cultura cubana y de Quirino como fundador de ambas publicaciones.

Una especie de reunión espontánea de entusiastas soñadores con la presencia de Juan Francisco, por supuesto, María Elena Salado y Rogelio Menéndez Gallo, donde tuve el gusto de participar, concibió los primeros elementos de esta conmemoración.

Creo preciso recordar antes de hablar de las actividades, quién fue Quirino y qué importancia tuvieron las publicaciones que fundó.

Quirino Hernández Hernández es de aquella generación a la que pertenecieron Ramón Arenas y Clotildo Rodríguez, por mencionar dos más conocidos, durante los primeros cincuenta años del siglo pasado, ellos encabezaron el movimiento intelectual de Caibarién, Quirino, desde su puesto como trabajador del comercio, fue el delegado de la Sociedad Juventud Indoamericanista, con sede en Quito Ecuador, y por esos intereses fundó Rumbos Nuevos en los años treinta, una revista de avanzada por sus ideas, que no hacía lo habitual en su tiempo, aquella crónica social donde se hablaba de señoritas y señoras ricas, de fiestas y viajes; sino que adoptaban una actitud inteligente hacia la realidad.

Luego vino Archipiélago, en los años cuarenta, en ambas el empuje de Ramiro de Armas era vital, pero la firmeza y el apoyo de quien fue director de ambas, Quirino, las hizo posibles.

Quirino llegó a sufragar de su salario la impresión de estas revistas que circularon en América Latina, de las que se conservan números en la Biblioteca Nacional, por ejemplo, porque tuvieron la previsión de enviar ejemplares a las instituciones de ese tipo en el continente.

Pero Quirino también fue líder sindicalista, y comunista fundador, actitud que mantuvo después del triunfo revolucionario como trabajador del comercio en la ciudad de Santa Clara, donde vivió por muchos años.

No quiero agotar toda la información sobre él porque como parte de las actividades por el centenario, también identidad abundará en su historia.

Entre las actividades se concibe a la biblioteca pública como centro aglutinador, pero quisiéramos contar también con la UNEAC, los medios y sabemos que cultura dará todo su apoyo. Comenzarán en enero, por los días del natalicio de José Martí, con una conferencia sobre cómo vieron los intelectuales y poetas que publicaron en Archipiélago, esa figura de nuestra historia patria; créame que no fueron pocos los trabajos dedicados a nuestro Héroe Nacional en esa publicación local.

También quisieran los organizadores espontáneos, encabezados por el dueño de estas ideas, Juan Francisco de la Paz, ofrecer un concierto lírico con talento local, Juan Campos quizás, se ha considerado la casa de la poetisa María Elena Salado y sus  dotes de anfitriona como oportunidades para otras actividades de este tipo.

Será en 2012, pero desde ahora se prepara, el homenaje de los caibarienenses a Quirino Hernández Hernández, fundador de las dos publicaciones más importantes que tuviera Caibarién.

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24/06/2011 13:22 mipedacitodecuba Enlace permanente. Noticias No hay comentarios. Comentar.

Identidad de Caibarién

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Un amigo, a punto de presentar su tesis para graduarse de Periodismo en la universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas, me pide el concepto de identidad de Caibarién, !vaya tarea!, pues no me considero experta ni mucho menos, me avala solamente la experiencia de diez años como directora y escritora de un programa de Radio Caibarién que explora en cómo somos los de este pedacito de costa. Pero la amistad está primero, además, en el "centro de altos estudios" como se usa decirle, nadie me conoce ¿qué pierdo? ahí está mi opinión.

Como toda Cuba, los de Caibarién somos la mezcla siempre cambiante, movible, interactiva, del elemento aborigen (más presente de lo que se reconoce habitualmente) el superestrato español, impuesto a sangre y fuego, el negro, de cultura resistente traído por fuerza, y  otras muchas influencias de menor cuantía, pero que dejaron huella, en nuestro caso la china y la israelí; incrementadas y variadas en el constante intercambio que propició la condición de localidad costera, cuyo principal factor de desarrollo económico fue el comercio marítimo desde que los corsarios y piratas nos preferían para el comercio de rescate o el saqueo a la vecina Villa de San Juan de los Remedios, continuado luego con la actividad portuaria que recibía embarcaciones sobre todo de los Estados Unidos durante la etapa prerrevolucionaria, y rusas o del antiguo campo socialista después del 59 del siglo XX, intercambio cultural que se mantiene, aún cuando desapareció la actividad portuaria, a través del nuevo rubro económico fundamental en la actualidad, que es el turismo.

De ahí nos viene el cosmopolitismo, el afán de “ciudad grande”, la convicción de ser importantes, la no resignación ante imposiciones “de ciudades tierra adentro”, la negativa a considerarnos guajiros, la autosuficiencia para escribir sobre temas del mundo, una fuerte añoranza por tiempos pasados con un florecimiento económico que repercutía en las construcciones y servicios de la ciudad, y un fuerte sentido de pertenencia, que logra aún cuando estemos dispersos hasta en los más remotos lugares, que mantengamos el ancla echada en Caibarién.

Sin que el nivel de instrucción sea más alto que en resto del país, desde siempre buen número de caibarienenses y en muchos casos de forma empírica, conocen idiomas,  han viajado, tienen familiares en el extranjero, fundamentalmente en los Estados Unidos y Europa (la cercanía a los Estados Unidos es factor importante en las migraciones en todos los tiempos hacia aquel país).

Caibarién tuvo las primeras transmisiones de radio de Cuba, líneas directas de barcos hasta Nueva York, comunicación constante y directa con la capital, periódicos y revistas que circularon en el país y en América Latina,  ese intercambio le permitió tener desarrollo del teatro y la literatura y también, a lo largo de sus 179 años de fundada, pintores, músicos y deportistas de talla mundial.

En resumen, somos una mezcla bastante similar al resto de los cubanos, sobre todo marcados por eso que Barnet llama "insularidad", pero, en nuestro caso, mantenida en constante movimiento por el factor geográfico y todo el intercambio cultural que de él deriva.

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La identidad de Caibarién en investigación de periodista

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Villa Blanca: una década al servicio de la identidad, es el título de la tesis de graduación como Licenciado en Periodismo de Brailyn García Trimiño, quien investigó así en una de las abundantes publicaciones periódicas de Caibarién.

El estudio se centra en la revista caibarienense Villa Blanca, para conocer cómo fue el tratamiento dado por las secciones Del Caibarién de Ayer y Pasando el Rato, de Antonio Lecuona y Pedro Bru Valenzuela respectivamente, a la identidad cultural de la localidad a través de las crónicas publicadas, durante la etapa comprendida entre 1949 y 1959.

Además de reflejar los elementos identitarios en Villa Blanca, la tesis de García Trimiño contextualizó la época de vida del medio de prensa a nivel nacional, regional, y en Caibarién, y construyó su historia en general.

Para la confección de la investigación defendida esta semana ante un tribunal de la Universidad Central Marta Abreu de las Villas, se tuvieron en cuenta como métodos y técnicas, el análisis de contenido cualitativo, el método bibliográfico- documental y la entrevista semiestructurada. Todos responden a la descripción desde la perspectiva metodológica cualitativa.

Para los caibarienenses el aporte fundamental de la investigación de García Trimiño está en la información sobre una de las más de 120 publicaciones que ha tenido Caibarién en su historia y se suma a otros acercamientos al tema de la prensa local y la identidad en esta localidad de la costa centro norte de Cuba.

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30/06/2011 12:44 mipedacitodecuba Enlace permanente. Noticias No hay comentarios. Comentar.


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