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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2013.

Jengibre y canela

Rumba en Caibarién

Una mulata coquetea desde la cintura a los ojos, de los labios a las manos que toman la supuesta falda y retan al hombre; él, viril la rodea como en cortejo amatorio: gallina y gallo, Oshún y Changó, y el repique de tambores que se cuela por el oído hasta la sangre y en ella hasta el corazón…nadie sabe de qué modo van saltando al ruedo bailadores de todas las edades, procedencias y colores: una mulatona demasiado china para no tener de asiáticos, un escultor de perfil caucásico, el coleccionista e investigador casi “albino”, negras con blancos y hasta pequeños que recién comienzan a caminar… y la rumba que crece, vibran los cueros…repique, repique pique, repique repique pá…

Rumba CaibariénYa te cogeré domada,
ya te veré bien sujeta,
cuando como ahora huyes,
hacia mi ternura vengas,
rumbera buena;
o hacia mi ternura vayas
rumbera mala.

Los vetustos muros de piedra de cuatro metros de altura amparan a tocadores y bailadores como si agradecieran aquella sangre negra que los levantó bloque a bloque hace más de ciento cincuenta años, el sudor y el ron emiten sus aromas y el domingo termina a punto del medio día solo porque una voz llama a la cordura: “Vamos, muchachos, que esto se acabó”.

Nadie protesta, sencillamente desaceleran el toque, cierran y se despiden, algunos como si se abrazaran sin tocarse, otros con un estrechón de manos, termina así el encuentro de abril del Club de amigos de la Rumba en Caibarién, una treintena de personas agrupadas voluntaria y espontáneamente alrededor de una pasión: la Rumba, y una premisa: el respeto a la patria y la bandera.

Rumba CaibariénDesde octubre de 2012 hasta hoy, una mañana de domingo de cada mes se habló de un tema (los próceres, la salud del presidente amigo, las deidades de origen africano y su fusión con el santoral católico: Elegguá, Babalú Ayé… para luego llegar a la ejecución de la Rumba, toda un representación escénica que tiene como sede el centro recreativo La Ruina, antigua construcción española en Caibarién; también puede derivar hacia el son y otros parientes musicales o, como en esta ocasión, al reconocimiento a un tocador que por años ejecuta y enseña el arte de percutir los tambores, todos lo llaman por su apellido: Rivero.

No constituyen un proyecto cultural, ni los prohija presupuesto económico alguno, entre sus miembros preparan una merienda, compran algo de bebida y se convoca a la fecha escogida, invitan a personalidades locales, una especie de promotor espontáneo de nombre Eddy Pérez Guevara los organiza; comienzan a  esperar el próximo encuentro desde que terminan el presente.

Pero no significa que estén desamparados, de hecho, este fin de semana los acompañó uno de los vicepresidentes del Consejo de la Administración de Caibarién, la prensa de los medios locales y artistas que disfrutan del ambiente.

No se proyectan por un crecimiento desmesurado, prefieren ser pocos en bien del ambiente familiar y de pleno disfrute de la rumba que los une, comienzan a sentar precedente, quizás dentro de un tiempo serán referencia para turistas o neófitos en el tema, por ahora, son un grupo de caibarienenses que disfruta de forma sana de un ritmo que es Patrimonio Cultural de la Nación.

Ritmo compuesto por toques, cantos, bailes y pantomima, hunde sus raíces en la época colonial, y es una de nuestras manifestaciones musicales de mayor prestigio folclórico y popular. Le dieron origen negros libres y sus descendientes, provenientes de etnias africanas como  la lucumí, ganga, arará y la gangá-bantú, pero puede considerarse un género mestizo por la belleza y originalidad con que se engranan aportes europeos y africanos. Así lo explica el investigador Lenin Flores en el conversatorio que inicia cada encuentro.

La rumba
revuelve su música espesa
con un palo,
Jengibre y canela…

(Fragmento del poema: Rumba, de Nicolás Guillén)

Rumba Caibarién Rumba Caibarién

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07/05/2013 14:39 mipedacitodecuba Enlace permanente. Mi gente No hay comentarios. Comentar.

La madera como medio de expresión

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Sus primeros contactos con la superficie de maderas lisas o rugosas, duras como metales o suaves como piel de muchacha, ocurrieron casi en la infancia, el padre carpintero quiso darle un oficio y lo dotó con los secretos necesarios para seguir la veta, aprovechar el sentido de la fibra, “trabajar” la madera; en realidad, más que un obrero despertó un artista en este hombre a quien todos conocen por Punti y cuyo nombre real es Julio Cabrera Ceballos.

Nunca fue a una escuela de Arte, ni siquiera alguien le dio las primeras luces en esto de tallar la madera; por intuición, observación y búsqueda propia percibió las posibilidades del material y desarrolló sus habilidades para hacer lo mismo un mueble que un instrumento musical u objetos ornamentales.

Tan exquisito es su trabajo que confecciona muebles a los que nadie dudaría en calcular dos siglos de existencia; también la maternidad, los cangrejos emblemáticos de Caibarién, elementos de la vida del campesino como sus bueyes, imágenes de santos, se inscriben en la lista de sus inspiraciones donde convergen la ingenuidad y el cuidado del detalle.

Julio Cabrera Ceballos, artesano de CaibariénJulio Cabrera Ceballos pertenece al Colectivo Plástico de Caibarién, sus obras se han expuesto en varios salones y ha merecido por ellas diversos reconocimientos al oficio y talento como autodidacta artesano popular.

La exposición que se inaugura este 11 de mayo, exhibe parte de la obra de Punti, es su primera oportunidad de mostrarse en solitario en una galería, la “Leopoldo Romañach”, como siempre abierta a mostrar lo diverso, con la única premisa de la calidad en la obra, ofrece su espacio a esta nombrada Mitología cubana, compuesta de 26 piezas y abre con ella una nueva etapa en la trayectoria de quien escogió la madera como medio de expresión.

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09/05/2013 15:44 mipedacitodecuba Enlace permanente. Mi gente No hay comentarios. Comentar.


Desde Caibarién: pensar a Martí

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Pensar a Martí, desentrañar sus mitos y misterios, reinterpretar palabras que escribiera en circunstancias azarosas o momentos sublimes, hacerlo real, saber por qué le quisieron o traicionaron, comprender sus sentimientos…han sido constantes en un evento que por casi veinte años reúne a caibarienenses de todas las edades, niveles escolares, ocupaciones y preferencias.

Si bien nunca fue selectivo, la propia esencia de su manera de acercarse al Maestro, marcó que el Taller Martiano de la Biblioteca Municipal Antonio Arias García, no fuera masivo, eso lo distanció e hizo mejor respecto a maratones formales donde algunos repetían sin comprensión real lo que alguien antes llevó a los libros.

Pero, solo quien no hubiera estado en alguna de sus ediciones podría creer que tal profundidad lo hiciera elitista, nada mejor que ver a un grupo de pioneros de la enseñanza primaria educados en el amor a la naturaleza con una esencia profundamente martiana, exponer ante los talleristas, y al profesor de lenguas extranjeras que exploró los consejos de Martí acerca de ese tipo de enseñanza, o la historiadora siempre atenta al papel de las mujeres en la vida del Apóstol: su madre, sus hermanas, sus novias, la esposa, María, Carmen.

En el sobrio espacio de la biblioteca local, no faltó cada año hasta hoy, junto a la imagen de José Martí, el ramo de rosas blancas en un recipiente de agua clara, “para que el vaso no fuera más que la flor”; allí, como en sagrado recinto, cada diecinueve de mayo revivió el hombre, el patriota, el padre, el amigo, el enamorado y también el periodista, el pedagogo, el diplomático.

Hace casi dos décadas, llenos de agobios materiales, un grupo de caibarienenses apostaron por la elevación en los sentimientos, Martí contenía todas las claves para entender la vocación de servicio a la humanidad, el alma por encima de lo impuro, la entrega a una causa sin pedir nada a cambio.

Desde entonces, cada aniversario de su entrada a la gloria es un nuevo acicate para mejorarnos a partir de la visión individual que aportan cubanos sin academia, gente de a pie, que asumen desde sus perspectivas personales la prédica y la obra del cubano inmenso y la convierten en práctica cotidiana, ejemplo de lo que significa ser “profunda y convencidamente martianos”.

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18/05/2013 13:30 mipedacitodecuba Enlace permanente. Opinión No hay comentarios. Comentar.

Ajedrez en Caibarién

Ajedrez en CaibariénCaibarién tiene hoy entre sus habitantes a varias glorias del ajedrez nacional, los más destacados  pudieran ser el Maestro Internacional Diasmany Otero y el Maestro FIDE Elier Miranda Mesa, mientras que el profesor Román Lugones es una especie de patriarca en la enseñanza del juego ciencia; pero, esa historia actual nació hace muchos años, en la segunda década del siglo XX, y tiene entre sus hechos más relevantes la presencia en la llamada Villa Blanca situada al centro norte de Cuba, del inmenso trabejista cubano José Raúl Capablanca.

Corría el año 1911 cuando llegaron a Caibarién el médico y destacado trebejista Dr. Antonio López y el joven Pedro Revuelta, quienes de inmediato establecen relación con el local Basilio Pírez Santamarina. De inicio radicaron la recién constituida Sección de Ajedrez en la Sociedad Liceo, situada en la intersección de las calles Martí y Padre Varela. Otros aficionados al ajedrez se sumaron para designar como presidente al Dr. López y una presidenta de honor que luego protagonizó una interesante historia al jugar contra Capablanca, la señorita Amparo Messeguer; el secretario fue Basilio Pírez.

Eran los tiempos en que José Raúl Capablanca ganaba el troneo de San Sebastián, de ahí que los apasionados locales le enviaran una felicitación en que lo invitaban a visitar Caibarién, acontecimiento que ocurrió en febrero de 1912.

Capablanca en Caibarién

Capablanca en CaibariénAquí, exactamente en la Sociedad Liceo que servía de sede a la Sección de Ajedrez,  jugó simultáneas contra Onofre Carrillo, Justo Herrero, Justo Forbes, Arturo Berrayarza, Angel Portu, Bernardo Santamarina, R. Pérez, Polo Barceló, Pedro Gómez, Alfredo Fuentes, Ricardo Aola, Pedro Revuelta, Basilio Pírez y la señorita Amparo Messeguer, esta última fue la única partida que terminó en tablas, como un gesto de cortesía de Capablanca con la dama, a quien se dice que también regaló un anillo alegórico al encuentro.

El presidente del Liceo, Ricardo Revola,  ofreció una comida en su residencia, en honor a Capablanca.

También durante su visita a Caibarién, Capablanca jugó una partida a ciegas en el recinto del desaparecido Teatro Colonia Española, a los 28 minutos dio mate en tres jugadas.            
Avanza el juego ciencia en Caibarién

En 1912 se efectuó el primer campeonato municipal de ajedrez en Caibarién y a partir de esa fecha hasta 1926 se mantuvo como campeón invicto Pedro Revuelta. Más de una vez discutió con otro excelente jugador local, José Penelas Lage, de quien toma nombre la Academia de Ajedrez de Caibarién que existe en la actualidad.

Entre los sucesos más relevantes de más de cien años de ajedrez en Caibarién, se recuerda la visita en junio de 1922 del campeón de Camaguey Dr. Rosendo Romero. Entonces le ganó 5 partidas y 1 tablas a Pedro Revuelta, mientras que ganó 2 y entabló 1 con José Penelas. La visita finalizó con una simultánea de 14 partidas y jugó tres a ciegas, algo inusual en Capablanca, quien no gustaba de esa modalidad.

Ajedrez en CaibariénEn los años veinte del siglo XX fueron considerados como benefactores del ajedrez en Caibarién el concejal y promotor de las letras y la cultura Dr. Antonio Arias García y Domingo Sterling.

Según una fotografía que menciona Carlos A. Palacio en su libro Ajedrez en Cuba, cien años de historia; en 1923 coincidieron en Caibarién los cuatro campeones reconocidos en la entonces provincia de Las Villas: Pedro Revuelta de Caibarién, Juan J. Hidalgo de Cienfuegos, Arturo Garay de Sagua la Grande y Tomás Marrero de Placetas.

Luego viene una especie de vacío en la práctica organizada del ajedrez en Caibarién hasta que en julio de 1935 se funda el Club de Ajedrez de la Asociación de Empleados de Caibarién. A tal efecto se designó una directiva provisional que redactara los estatutos y resultó definitivamente electo José Penelas Lage. En 1946 se efectuó en esta ciudad la III Convención interprovincial.

Durante esa que pudiera llamarse segunda etapa del ajedrez en Caibarién, llegó a radicar en esta cidad la Federación Provincial del juego ciencia y se editaron varias revistas sobre el tema. Se caracterizó por la realización de torneos locales y la invitación a campeones de otras provincias y localidades.

Un caibarienense a las olimpiadas

En julio de 1939, el Club de Ajedrez de La Habana convocó a un torneo para clasificar los cuatro ajedrecistas que junto a Capablanca formarían el equipo cubano a la Olimpiada Mundial de ese año en Buenos Aires, era la primera vez que los cubanos acudirían a tal cita y la única antes del año 1959.

Participaron 14 ajedrecistas a dobel vuelta, Alberto López Arce, caibarienense, fue ganador del torneo y formó equipo junto a Miguel Alemán, Rafael Blanco y Francisco Planas, por supuesto, junto a José Raúl Capablanca. El caibarienense jugó una digna partida contra el campeón del mundo, Aliejin.

Dos veces más tuvo que jugar en el primer tablero, pues Capablanca se tomó tres descansos; enfrentó a Keres (Estonia) y Elikases (Alemania), entre otros.

Una tercera etapa

Diasmany OteroLuego del triunfo de la Revolución en enero de 1959, se mantuvo la pasión local por el ajedrez en Caibarién, con el surgimiento del Instituto Nacional de Deporte, Educación Física  y Recreación, INDER, se institucionalizó la enseñanza del juego ciencia, se incrmentaron los intercambios con otros lugares del país y la participación en competencias organizadas por diferentes vías, de las cuales también ha sido sede la Academia.  

Quien más se destaca en esta etapa es el Maestro Internacional Diasmany Otero, quien fuera campeón juvenil y en 1996 jugó en el mundial de dicho nivel. En el Capablanca de 1999 ganó la partida más brillante, por lo que recibió el Premio Aliejin.

¿Por qué el nombre de la Academia de Ajedrez de Caibarién es José Penelas?

Penelas fue un jugador destacado en el ámbito local; tanto le apasionaba el ajedrez que mientras se efectuaba la Olimpiada de La Habana en 1966, cuando Rogelio Ortega derrotó al belga Josef Boey y logró de ese modo el pase de Cuba a la final del grupo A,  Penelas tuvo un infarto fatal por la emoción. En 1967 la Academia local asumió su nombre y lo mantiene aún.

Fuente: Ajedrez en Cuba, cien años de historia. Carlos A. Palacio
En Caibarién jugó Capablanca a ciegas. Jesús G. Bayolo. Juventu Rebelde. 14-4-2002.

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